La preocupación por el cambio climático y el desarrollo sostenible está incrementando las normativas medioambientales, tanto nacionales y autonómicas como europeas. Y muchas de ellas afectan al sector del vending. Sobre todo aquellas que endurecen las limitaciones al uso del plástico.

Un ejemplo es la Ley de Residuos y Suelos Contaminados de las Islas Baleares, que está a un paso de ser aprobada y que entrará en vigor el 1 de enero de 2020. Esta ley prohibirá la utilización de vasos de un solo uso y las cápsulas de café. Esto obligará a las empresas de vending a apostar por vasos y cápsulas 100% biodegradables y compostables. Otra opción son los vasos de papel, en la actualidad más caros que el plástico pero que con el aumento de la demanda que se prevé pueden alcanzar precios más asequibles.

Esta medida no solo se aplicará en Baleares. En Francia han aprobado una ley similar que exige que los vasos, platos, tazas y cubiertos de la industria alimentaria estén fabricados al menos en un 50% con sustancias biodegradables procedentes de materias orgánicas.

Ambas normativas tienen como base la intención de la Unión Europea de ir hacia una economía circular. Dentro de este proyecto uno de los aspectos es la reducción del consumo de plásticos. Para ello pretenden que todos los envases de plástico del mercado europeo sean reciclables en 2030, se reduzca el consumo de plásticos de un solo uso y se restrinja el uso internacional de microplásticos.

Otra de las normativas que afectan al sector del vending y que hace hincapié en la protección al medio ambiente es la Ley 9/2017, que modifica la Ley de Contratos del Sector Público y que regula las licitaciones, incluidas las del vending. Una de las novedades que incluye la Ley es la introducción de un compromiso ambiental.

Las nuevas normativas medioambientales no hacen más que recoger la preocupación de una sociedad que está apostando por productos y servicios más sostenibles, para que su huella en el medio ambiente sea la menor posible.

El sector del vending lleva años adaptando sus máquinas expendedoras a los criterios de respeto al medio ambiente, de eficiencia energética y de buena gestión de residuos. Un ejemplo de esos cambios son las mejoras tecnológicas para reducir el consumo energético de las máquinas. El uso de luz LED o de sistemas de control de temperatura óptima son algunas novedades introducidas para conseguirlo.

En este aspecto hay que fijarse en nuestros vecinos de Italia. En este país los fabricantes de máquinas de vending llevan muchos años trabajando para desarrollar máquinas más eficientes energéticamente, además de apostar por a sostenibilidad en el transporte y una buena gestión de residuos en base a un modelo más circular.

En el caso de Tareca por ejemplo, además de fomentar el ahorro energético en nuestras máquinas, utilizamos refrigerantes ecológicos que reducen las emisiones de CO2 a la atmósfera y son más saludables. Y respecto a la gestión de residuos, Tareca está adherida a Ecoembes para la gestión de sus envases de plástico. Así apostamos por un desarrollo sostenible y colaboramos en la protección del medio ambiente.

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