España se ha convertido en el segundo destino turístico mundial, solo superada por Francia. En 2017 nos visitaron 82 millones de turistas que, sumados a los turistas nacionales, representan un total de 471,4 millones de pernoctaciones hoteleras. Para dar un mayor y mejor servicio a esos turistas cada vez es más frecuente la alianza entre vending y hoteles.

Esa relación cada vez es más estrecha, sobre todo en las grandes capitales y en las zonas costeras. La venta automática es el complemento ideal para los establecimientos hoteleros, ya que da un servicio al que no pueden llegar ni el restaurante o el bar del hotel, ni el servicio de habitaciones. Permite ampliar el horario de cafetería las 24 horas, ofreciendo un mejor servicio. Un complemento que, bien ubicado y con una buena variedad de productos, puede aportar buena imagen al hotel y puede suponer un ingreso extra para los propietarios del negocio.

¿Cómo? El ejemplo más sencillo es el agua. La imagen del turista con su botella de agua a cuestas, y más en los meses de verano, es muy común. Es una consumición que no van a adquirir ni en la cafetería ni en el restaurante del hotel, sino que suelen comprarla en los supermercados o tiendas cercanas. Si el hotel ofrece la posibilidad de adquirirla colocando una máquina de vending en el hall estará dando un mejor servicio y, a la vez, consiguiendo un ingreso extra.

Además las máquinas expendedoras son la solución perfecta para aquellos establecimientos que no tienen la obligación de contar con un minibar, pero no quieren dejar de ofrecer este servicio a sus clientes.

Un ejemplo de cómo el vending está entrando cada vez con mayor fuerza en el sector hotelero son los hoteles low cost. Estos establecimientos tienen que reducir los costes para competir en precios. Pero no quieren restar calidad en su servicio, eliminando un aspecto fundamental como es la alimentación. Para ello han apostado por instalar máquinas expendedoras de snacks, sandwiches y bebidas calientes y frías en cada planta del hotel o por crear salas de vending a modo de zona de restauración. Además con la posibilidad de disponer las 24 horas del día de un servicio de alimentos y bebidas.

Y ya no solo se trata de ofertar productos de alimentación. El vending puede ayudar a incrementar la oferta del hotel con otros artículos de conveniencia y así mejorar tanto la calidad de servicio como la imagen del establecimiento. Productos de parafarmacia, de higiene, accesorios tecnológicos (¿quién no se ha olvidado un cargador de móvil?), libros o incluso trajes de baño y chanclas pueden formar parte de la oferta de las máquinas expendedoras situadas en los hoteles.

Eso sí, para que la relación entre vending y hotel sea exitosa hay que analizar primero el perfil del cliente, de cara a elegir qué tipo de producto ofrecer y dónde y como instalar las máquinas. No es lo mismo un hostel o un hotel pensado para jóvenes, que un establecimiento para familias. Tanto los productos como la tecnología o la experiencia que se ofrezca serán diferentes y si queremos dar un servicio de calidad hay que calibrar bien las necesidades de los clientes.

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