¿Cómo preparar alcachofas para aprovechar al máximo su sabor y propiedades en esta temporada que acaba de empezar?

La temporada de recolección y mejor momento para el consumo de alcachofas es durante los meses de noviembre a marzo. Así que nos encontramos en una época del año ideal para preparar y comer alcachofas disfrutando de todo su sabor y propiedades.

Pero antes os vamos a dar unos consejos sobre cómo preparar las alcachofas para aprovechar al máximo esta temporada que acaba de empezar.

Un truco para saber están tiernas en el momento de comprarlas es tocar con el dedo la terminación de las hojas. Si pinchan es mejor descartarlas. Además, comprobaremos que están bien prietas y que pesan. Eso es señal de que están en su punto.

Ya sabéis que las alcachofas se oxidan muy rápidamente, así que lo mejor es consumirlas el mismo día que las compremos. En caso contrario hay que conservarlas en la nevera y no demorar su preparación más allá de unos pocos días.

Habréis observado que adquieren un color negruzco con cierta facilidad por lo que se recomienda meterlas en una bolsa de plástico cerrada o bien sumergir su tallo en agua.

No hay que olvidar que la alcachofa es la flor de un cardo y por lo tanto tienden a mustiarse una vez cortadas.

Pasos para preparar alcachofas

Lo primero que hay que hacer quitar las hojas que están en la parte más externa hasta que aparezcan las hojas más tiernas y blanquecinas de color, lo que se denomina el corazón.

Hay quien les corta el tallo, pero su parte interna es tierna y se puede comer. Así que, si las vas a cocinar no es necesario que se lo quites, bastará con quitar la parte más verde con un pelador, y aprovecharás más su carne.

Una vez peladas es conveniente ponerlas en un bol con agua y unas gotas de limón para evitar que se oxiden. El compuesto que evita la oxidación es el ácido ascórbico, o lo que es lo mismo, la vitamina C.

Que no solo está presente en el limón, sino que también la podemos encontrar en el resto de cítricos como las naranjas, en frutas como el kiwi o en hierbas aromáticas como el perejil.

Aunque no es la forma más habitual, las alcachofas se pueden consumir crudas, en ensalada, aliñadas con unas gotas de aceite y un poco de sal y de pimienta.

La forma más sencilla y corriente de comerlas es hervidas. Quedan muy tiernas y las puedes aderezar con aceite crudo o bien con unas láminas de ajo muy finas fritas con un chorrito aceite, con el que las rociarás posteriormente. Sencillo y delicioso.

Ahora bien, conviene evitar hervores prolongados, ya que la sobrecocción afecta al sabor de las alcachofas y a su textura. Dicen que para que queden tiernas, se puede añadir un poco de zumo de limón y una cucharadita de harina al agua de cocción.

Es interesante apuntar que si las preparáis hervidas, podéis aprovechar el agua de su cocción para guardarlas en conserva en sus jugos, o bien para tomarla, ya que este líquido es sabroso y muy diurético.

Además también se puede incorporar a zumos de frutas y a caldos de verduras.

Podríamos enumerar muchas recetas en este cómo preparar las alcachofas. Al horno solas, o con jamón o anchoas en salazón, cubiertas con bechamel y gratinadas…

Fritas en cuartos con abundante aceite hasta que queden crujientes. Rebozadas en tempura, a la plancha, o guisadas…

La alcahofa, un alimento ideal y con muchas propiedades

Y es que, la alcachofa es un alimento ideal por muchas razones. Admite casi cualquier combinación que se te ocurra, es un producto muy versátil. Además sus propiedades la convierten en un alimento muy saludable.

Es una gran depuradora del hígado, ayuda con problemas digestivos, estimula la producción de bilis y elimina grasas y tiene propiedades diuréticas, lo cual la convierte en indispensable cuando estamos intentando perder peso.

Tiene muy bajo contenido calórico, solo 45 calorías por 100g. Por otra parte nos aporta mucha fibra, por lo que es altamente saciante.

Este alimento es una buena fuente de minerales como el potasio y su consumo es recomendable durante todo el año y a cualquier edad. Así que, si no quieres que la temporada de alcachofas termine, puedes congelar los corazones alcachofas para tenerlos siempre a punto para consumir.

Pero antes tenemos que limpiar las alcachofas como te hemos explicado, escaldarlas y dejarlas secar. Después ya podemos introducirlas en bolsas y meterlas en el congelador.

En este caso no es necesario descongelarlas previamente. Cuando las queramos utilizar, las introducimos congeladas directamente en el agua hirviendo o en el guiso que estemos haciendo.

Ahora que ya sabes como preparar las alcachofas, solo tienes que ponerle un poco de imaginación y hacerle un hueco en tu menú y en tus aperitivos para disfrutar desde ya de sus virtudes y rico sabor.

Tareca, Vending que te hace feliz

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies