El vending es un reclamo popular ya que es un servicio que aporta un valor añadido, tanto en lugares públicos como privados. Fomenta el bienestar de los empleados es motivo de satisfacción para los usuarios. Por eso no es de extrañar que cuando no está se le eche en falta y trabajadores o usuarios exijan su instalación.

Máquinas expendedoras

Una máquina expendedora puede pasar desapercibida en muchas ocasiones, porque nos hemos acostumbrado a que esté ahí. Sobre todo en lugares de gran afluencia, el consumidor da por supuesto que habrá una máquina de vending y no le preste atención. Simplemente cuando tiene la necesidad de tomar un café, un snack o un refresco la busca. Pero ¿qué ocurre cuando no hay ningún vending? Es entonces cuando surge una respuesta reivindicativa.
Solo hay que mirar en internet para comprobar la cantidad de casos en los que los trabajadores están reclamando un servicio de vending, sobre todo ante la falta de alternativas como un servicio de cafetería en la empresa. Y es que los empleados valoran en gran medida el poder tomarse un descanso para tomar un café o para almorzar en las propias instalaciones de la empresa en la que trabajan. En contra de lo que se pueda pensar, una máquina expendedora tiene una gran demanda en el espacio de trabajo y muchos las alternan sin ningún problema con la cafetería. Según una encuesta realizada en el Hospital Universitario Severo Ochoa de Leganés, el 79% de los trabajadores eran usuarios habituales de las máquinas de
vending y el 52% las usaba a diario. Por ello no es de extrañar que, si se hace un uso intensivo de ellas cuando no están se echen de menos y comiencen las reivindicaciones. En muchos casos estas reclamaciones provienen de centros públicos en los que el concurso de licitación
del servicio de vending ha quedado desierto. Los trabajadores o los usuarios se ven así privados de su café, su snack o su agua o tienen que pagar más por ellos. Una situación que provoca quejas y movilizaciones. Un ejemplo de ello se puede encontrar en la Diputación de Zaragoza, donde los
sindicatos han demandado la recuperación del servicio de vending tras un año sin expendedoras porque el concurso quedó desierto.

Mientras la corporación provincial está trabajando para volver a sacar la licitación, los trabajadores suelen salir a tomar el café o el almuerzo al bar, pasando así más tiempo fuera del trabajo y además con el consiguiente aumento del precio que tienen que pagar.
Si bien es cierto que el poner una máquina de vending es una decisión que corresponde únicamente a la empresa o a la administración, es una iniciativa que repercute de manera directa en el empleado. Si no cuenta con servicio de vending se irá a la cafetería más cercana y eso supondrá más tiempo fuera de la oficina. Y si no le gustan los productos no consumirá. Por tanto llegar a un acuerdo sobre las máquinas a instalar y los productos que se encuentran en ella es una manera de que ambas partes encuentren beneficios. La empresa contará con trabajadores más motivados y los empleados podrán disfrutar de un servicio de restauración cómodo, rápido y cercano.

Tareca Vending

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